Escultura realizada en torno y arcilla

Estudios

Posted: mayo 27th, 2007 | Author: | Filed under: Las Artes | 23 Comments »

Involucrada en el rol del arte, frecuenté la casa del artista en San José, la capital. Ahí aprendí técnicas para dibujar y pintar. En la secundaria me interesé por los cursos de artes plásticas, realicé piezas con técnicas prehispánicas, en diferentes materiales, con una de esas piezas recibí un premio de la Municipalidad de Cartago, dibujé al carboncillo, al pastel, pinte acuarela e hice grabados. Recibí premios y trabajé en las vacaciones haciendo y creando diseños tridimensionales para la exposición del Club Social de Cartago. Ingresé a la Escuela de Artes Plásticas, en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica donde estudié la Carrera de Artes Plásticas con especialidad en Cerámica. Tuve muy buenos maestros, Cecilia Fonseca Borashi costarricense y Barbara Eigen Norteamericana y otros más, ellos me ensenaron a trabajar, palpar la arcilla, sus propiedades y texturas. Estuve visitando diferentes zonas y lugares de mi país. Experimenté diferentes arcillas, rojas, marrones, amarillas con alto contenido de óxido de hierro y blancas con caolín, usamos hornos de leña como el horno para cocer pan que emplean en diferentes regiones de la provincia de Guanacaste, hornos a cielo abierto con leña y estiercol de vaca y otros más. Los años de Universidad me dieron un vasto conocimiento de el significado de la cerámica, su funcionalidad, su utilidad etc, aprendí que la la arcilla es imperecedera y duradera.

Con mezclas de óxidos, materiales refactarios, y orgánicos se pueden hacer pastas, según su uso. Con el calor la arcilla se vuelve dura. Apliqué y puse en practica técnicas modernas, para hacer formas, nuevos esmaltes, aprendí nuevas formas de cocción. Terminando la carrera artes plásticas de tuve el honor de recibir una beca del gobierno de México, para continuar los estudios en la Escuela de Artesanías de la Universidad de Guanajuato, Gto. México donde continué con estudios de cerámica, joyería, platería y otros. Realicé cursos de verano en el Instituto Allende en San Miguel Allende, Gto. ahí, hice cursos de cerámica, raku, joyería, estampado de telas etc. Despues me trasladé a la ciudad de Mexico, ingresé a la Academia de San Carlos, Escuela de Artes Plásticas U.N.A.M donde cursé la maestría en escultura. Paralelamente estudié, en la escuela de diseño y artesanías, E.D.A. donde hice cursos cerámica y estampado de telas. Además frecuenté varias instituciones donde tomé, cursos de porcelana, de escultura, de cerámica de alta temperatura entre otros, impartidos por renombrados ceramistas mexicanos y extranjeros como Enrique Rangel, Alfredo Ezquerro, Manuel Barbosa, Gerda Gruber, Días de Cossío, Hilda San Vicente. Tuve la oportunidad de vivir en países como Potugal, Haití, Egipto, Argelia, Holanda y Estados Unidos, donde amplié mis conocimientos, me actualicé con cursos en la escuela de cerámica del Art Institute of Chicago y en Lill Street Art Center, también en Chicago. Actualmente estoy en México, en La Paz Baja California Sur, donde estoy empezando a hacer cerámica y escultura con las técnicas tradicionales y materiales del lugar.


Principio

Posted: mayo 27th, 2007 | Author: | Filed under: Las Artes | 37 Comments »

Desde niña me familiaricé con la arcilla. Frecuentaba la fábrica de ladrillos que estaba en Aguacaliente, en Cartago. “La ladrillera” como le llamaban ahí. Ahí se hacían ladrillos artesanales, para la construcción de casas, muros, hornos para pan, etc. Se utilizaba como material prima una arcilla muy plástica a la cual le adherían paja, estiércol, arena, ramas, etc. Me permitían jugar con la arcilla, lo cual me hacía entrar en un mundo fascinante donde dejaba fluir mi fantasía con las formas que le daba y que posteriormente podía meter al horno. El horno se construía con los mismos ladrillos, la cocción era a base de leña, los trabajadores mantenían el fuego del horno durante muchas horas, días y noches, las llamas se volvían incandecentes y de color naranja. Los trabajadores desarmaban el horno, cuando iban quitando y sacando cada ladrillo, siempre estaban calientes. La construcción del horno se hacía colocando cada ladrillo, uno por uno hasta agotar la cantidad de ladrillos hechos. Las dimensiones del horno variaba de acuerdo a la cantidad de ladrillos. Los ladrillos eran esquivados y se colocaban en carretillos para transportarlos al camión y de ahí al mercado. Yo estaba muy emocionada por ver mis juguetes cocidos. En está fábrica no se vidriaban los ladrillos. Años después conocí la fábrica de tubos de alcarraza en la Uruca, en San José. Esta fábrica era grande, usaban unos tornos verticales para hacer los tubos los cuales tenían un diámetro de 30 centímetros o más por mas de 90 centímetros de largo, la arcilla contenía óxidos y le mezclavan materiles refactarios, al hornearse se volvía dura y fuerte. Los hornos eran de cúpula redonda, a base de leña y carbón, la horneada duraba varios días, estos hornos eran maravillosos, estaban cubiertos de esmalte, de un color aguamarina, el esmalte se hacía cuando se adhería al fuego, a la cocción, sal (cloruro de sodio), el cual se volatizaba y se expandía por todo el horno y por los tubos. Los tubos cuando salían del horno tenían una apariencia sensacional, sus colores variaban mucho y cada uno tenía diferentes texturas y acabados.

Con el tiempo seguí haciendo piezas y esculturas utilizando esas técnicas, ahí me permitían hornearlas. Les ponía óxidos, engobes y esmaltes, los resultados fueron maravillosos, mas nunca pude volver a repetirlos. La arcilla alcanzaba un grado de dureza formidable, era gres, stoneware de la mejor calidad, los tubos se usaban para alcantaríllas y drenajes, los cuales duran toda la vida.